Qué pasa al teléfono
Cuántas llamadas entran, qué se pregunta y qué se está perdiendo.
Del teléfono no hay datos
De la web se sabe todo: visitas, origen, qué se mira. Del canal por el que entra la mitad del negocio, nada.
- No se sabe cuántas llamadas entraron ayer.
- No se sabe de qué iban: se recuerdan las raras.
- Las horas punta son una sensación del equipo.
- Una llamada perdida no deja ni rastro ni explicación.
- Para saber qué se dijo hay que preguntar a quien la cogió.
- Se sabe cuántas entraron, a qué hora y por qué canal.
- Cada conversación queda clasificada por motivo.
- Las horas punta son un gráfico, y a veces no son las que se creía.
- Ninguna llamada perdida se queda sin explicación.
- Queda la transcripción, para cuando hay que ver qué se dijo exactamente.
Midiendo desde la primera llamada
No hay nada que configurar ni que integrar: mide lo que ya está pasando.
Medir es una habilidad aparte
Ninguna de las otras ocho resuelve nada aquí. Esta no atiende llamadas: las cuenta.
Lo que enseña cada sector
Los datos son los mismos; lo que sale a la luz, no. Entra en el tuyo y verás qué aparece.
Que el sesenta por ciento de las llamadas son por precio de color.
Que el pico de reservas no es a la hora de comer, sino a las once de la noche.
Que cuatro de cada diez llamadas son solo para preguntar si el coche está listo.
Que la mitad de las preguntas son sobre mutuas y qué cubre cada una.
Que el mismo piso genera veinte llamadas y solo tres visitas.
Lo que se ve la primera semana
Estos números son de negocios que nunca habían medido su propio teléfono.
El día de una avería recibíamos cuarenta llamadas iguales. Ya no llega ninguna al despacho.
Lo que todo el mundo pregunta
Siete respuestas rápidas para quitarte las dudas de encima.
Mide una semana y decide luego
En siete días ya se ve a qué horas suena el teléfono y qué se pregunta en él.
El teléfono da más problemas
Si este te suena, estos tres también. Cada uno se resuelve por su cuenta.