Transferencia a una persona
Cuando hace falta alguien real, la llamada llega, no se pierde.
Cuando hace falta una persona
Dos de cada diez llamadas necesitan a alguien del equipo. El problema no es esa parte: es cómo llegan.
- La llamada pasa de mano en mano hasta dar con alguien que pueda ayudar.
- El cliente repite lo que ya ha contado en cada salto.
- Se pasa la llamada sin saber si esa persona está.
- Si no está, la llamada muere en un buzón que nadie escucha.
- Cada espera es una posibilidad de que cuelguen.
- La llamada va directa a quien lleva ese asunto.
- El motivo llega contado antes de que el cliente abra la boca.
- Se comprueba que hay alguien antes de transferir.
- Si no está, se toma el recado y llega al momento.
- No hay esperas: o se conecta o se recoge el mensaje.
Repartiendo bien desde el primer día
Sin cambiar de centralita ni de número: se pone delante de la que ya tienes.
Filtrar y entregar
Transferir bien empieza antes de mover la llamada: hay que saber de qué va y con quién se está hablando.
Todos tienen a alguien detrás
Lo que cambia es quién es esa persona y cuánto cuesta encontrarla. Entra en tu sector.
La dueña decide sobre un tratamiento largo o una reclamación.
El encargado atiende el grupo de treinta o el evento privado.
El jefe de taller es el único que puede explicar un presupuesto de reparación.
El profesional que lleva al paciente es quien tiene que hablar con él.
El agente que lleva ese piso sabe qué se puede negociar y qué no.
Lo que cambia cuando nadie se pierde en un traspaso
Estos números son de negocios donde media llamada se iba en encontrar a la persona correcta.
Distingue una urgencia de una consulta de rutina. Eso era lo que nos daba miedo.
Lo que todo el mundo pregunta
Seis respuestas rápidas para quitarte las dudas de encima.
Pruébalo con tu centralita
Se pone delante de la que ya tienes y empieza a repartir esta misma tarde.
El teléfono da más problemas
Si este te suena, estos tres también. Cada uno se resuelve por su cuenta.