Lo que cuesta no coger el teléfono
Cada llamada sin respuesta es un cliente que llama al salón de al lado. Esto es lo que cambia con digalook.

- El teléfono suena y el equipo tiene las manos ocupadas. O se deja sonar, o se interrumpe el servicio.
- El salón cierra a las ocho y el teléfono sigue sonando. Justo a la hora en la que la gente organiza su semana.
- Huecos en la agenda por ausencias, cambios de última hora y citas que nadie confirmó.

- Contesta a la primera, resuelve la consulta y deja la cita anotada. Nadie levanta la vista.
- Atiende a cualquier hora, todos los días. Las reservas entran con la persiana bajada.
- Recuerda, confirma y reubica. La agenda llega llena al día siguiente.
Pensado para negocios de belleza y bienestar
No es un contestador genérico: sabe cuánto dura un color, qué incluye una sesión de láser y por qué no se pueden solapar dos cabinas.

Calcula la duración real del servicio antes de dar la cita.

Contesta rápido y da hueco el mismo día, sin parar la máquina.

Explica cada tratamiento y cierra la cita en la misma llamada.

Encaja la cita en el primer hueco disponible y avisa de las cancelaciones.

Atiende mientras la cabina está ocupada, también reservas de pareja y bonos.

Resuelve las dudas del tratamiento y recuerda cada sesión del bono.
Cuánto te cuesta no contestar
Las llamadas que pierdes y las que interrumpen tu trabajo tienen un coste. Descubre cuánto podrías ahorrar con digalook.
Un asistente por negocio
El mismo motor, entrenado para otro negocio. Si el salón no es lo tuyo, entra en el que sí.
Coge diez llamadas a la vez en hora punta y sienta las reservas sin sacar a nadie de sala.
Da cita de taller, informa del estado del coche y no deja escapar un lead de venta.
Llena la agenda, reduce las ausencias y trata cada dato con el cuidado que exige.
Atiende al interesado cuando llama, lo cualifica y agenda la visita antes de que llame a otro.


