Recordatorios y ausencias
Confirma la víspera y recupera lo que deja quien no viene.
El hueco que se queda vacío
Una ausencia no es una hora libre: es una hora pagada que ya no se puede vender.
- Recordar las citas de mañana depende de que alguien tenga un rato.
- Se manda un mensaje que nadie responde y no se sabe si vendrá.
- Quien no puede venir no avisa, porque avisar cuesta una llamada.
- El hueco se descubre cuando el cliente no aparece.
- La ausencia se apunta y se olvida.
- Se recuerdan todas, la víspera y a la hora que hayas decidido.
- Se pide confirmación y se sabe quién viene y quién no.
- Quien no puede venir lo dice en el mismo mensaje, y el hueco se libera.
- El hueco se sabe con un día de antelación, que es cuando aún se puede llenar.
- Queda registrado quién falla y cuánto, para tratarlo distinto.
Recordando desde mañana
No hay que preparar una campaña ni escribir mensajes: sale de la agenda que ya tenéis.
Recordar y recolocar
Avisar es la mitad del trabajo. La otra mitad es hacer algo con la respuesta antes de que la hora se pierda.
Todos tienen huecos que se caen
Lo que cuesta una ausencia cambia mucho de un oficio a otro. Entra en el tuyo y ponle número.
Una hora de silla vacía en sábado no se recupera el lunes.
Una mesa reservada que no aparece es un turno entero perdido.
Un coche que no llega deja una elevación sin trabajo toda la mañana.
Un gabinete parado media hora descoloca toda la tarde.
Lo que cambia cuando se avisa la víspera
Estos números son de negocios que perdían una de cada cinco citas.
Confirmamos todas las citas de la víspera. Los sillones ya no se quedan parados.
Los pacientes ya no abandonan a mitad del tratamiento. Se les recuerda cada sesión.
Lo que todo el mundo pregunta
Siete respuestas rápidas para quitarte las dudas de encima.
Empieza por las citas de mañana
Conecta la agenda y esta noche salen los primeros recordatorios.
El teléfono da más problemas
Si este te suena, estos tres también. Cada uno se resuelve por su cuenta.